Por todos es bien conocido ese glorioso manjar que la naturaleza y las manos de algún iluminado hicieron bien en brindarnos a fin de deglutirlo y convertirlo posteriormente en una sustancia que en absoluto le hace honor.
El origen del solomillo Wellington es un tanto confuso. Si bien parece estar clara su procedencia inglesa. Se dice que la receta hace honor a Arthur Wellesley (primer Duque de Wellington); y que, además, se elaboró como una variante del Boeuf en Croûte francés durante las Guerras Napoleónicas. Por aquello de distanciarse de los franceses en todo lo que se pueda. En cualquier caso, UN DIES para quienquiera y cualquiera que haya sido el inventor y el motivo.
Lo de hoy no es otra cosa que lo resultante de intentar darle una vuelta de tuerca a la receta. Y, si bien no puedo afirmar que sea tan de quinse como el solomillo Wellington, sí que puedo asegurar que no dejará insatisfecho a ningún comensal cuyo gusto no esté totalmente atrofiado. Vamos a ello.
La receta consta de tres partes diferencias que finalmente pasarán a ser un uno. Algo así como Dios sólo que sin abstinencia ni procesiones ni cosas de esas. Explico los ingredientes de cada parte por separado, así como su elaboración previa a la integración del conjunto. Con las siguientes cantidades conseguiríamos dos raciones de merluza en hojaldre. Dos raciones buenas, ¿eh?:
Hojaldre:
-Necesitaremos aproximadamente 500g. Lo compráis en el Mercadona, que hacerlo es un coñazo y más coñazo aún explicarlo. Y además seguramente os salga mal.
Proceso:
1º: Cortamos por la mitad el hojaldre y una de las dos mitades la pinchamos con un tenedor para posteriormente hornearla a 180 ºC durante unos 15 minutos.
2º: Y cuidado porque este paso es uno de los más jodidos: Reservamos.
En lo personal, se me ha olvidado pinchar la masa, así que se me ha hinchado mazo. Pero que no fecunda el pánico, quitamos una o dos capas superiores y arreglado. Luego os podéis tirar el pisto y adornar con eso el plato llamándole crujientes o tejas o algo parecido.
Duxelle:
La duxelle es la farsa con la que rellenaremos el hojaldre rodeando la pieza de merluza. En nuestro caso consta de:
-1 cebolla
-1 cebolleta
-200g de champiñón
-100g de surimi (o palitos de mar de esos)
-Unos 10g de mantequilla
-Medio vaso de vino blanco
-Sal y pimienta.
Proceso:
1º: Cortamos todo en brunoise finita.
2º: Derretimos la mantequilla en una sartén y añadimos los ingredientes EN ESTE ORDEN para rehogarlos:
Cebolla-Cebolleta-Champiñón-Surimi
3º: Salpimentamos y añadimos el vino blanco, rehogando hasta que quede todo prácticamente sin humedad. Rectificamos el punto de sal si fuera necesario y dejamos enfriar.
La mubi es que la duxelle os quede con una apariencia y textura similar a la de la foto.
Merluza:
Necesitaremos dos filetes de unos 100g cada uno.
Ahí veis uno, ¿no? Pues dos.
Sería de dies que tuviesen una forma más o menos cilíndrica, como veis en la foto. Lejos de querer hacer publicidad ni nada que se le parezca, Pescanova vende unos filetes congelados que se adaptan a nuestras necesidades a la perfección, así que buscad esos o si no algunos similares a la hora de elaborar esta receta.
Creo que ésta es la caja, pero tampoco me hagáis mucho caso.
Proceso:
1º: Simplemente tenemos que marcar los filetes. ¿Cómo? Pues un vuelta y vuelta rapidito, dies segundos por lado en una sartén con un poco de aceite y el fuego fuerte.
2º: Retiramos, echamos medio vaso de vino blanco en los lomos marcados y dejamos enfríar.
Merluza Wellington en forma final
Una vez tenemos todo preparado y enfriado, llega el momento del montaje previo al horneado final:
1º: Cortamos el hojaldre en dos trozos que serán la base de cada ración. Tenemos que cortarlas asegurándonos de que a la hora de extender la duxelle y poner el lomo, nos quedarán unos bordes de 1,5cm más o menos.
2º: Extendemos la duxelle (respetando los bordes, que no se os olvide), ponemos el lomo de merluza encima y cubrimos éste de nuevo con la duxelle.
Llegados a este punto, debería quedaros algo similar a la pieza que veis en la parte inferior de la placa.
3º: Con el hojaldre que tenemos sin hornear, cubrimos haciendo que se amolde bien al relleno y pegando bien los bordes. Pintamos con huevo y hacemos unos cortes superficiales para evitar que la masa se hinche en exceso.
Como podéis apreciar, esta vez no se me ha olvidado hacer lo necesario para que la masa no se inflase como el gordo de 'Perdidos'.
4º: Cortamos los bordes para que quede una figura más o menos geométrica y bonita. Horneamos durante 15 minutos a 230ºC.
Ahí los lleváis, listos para ser consumidos.
Y hasta aquí el proceso de elaboración de una merluza al puro estilo Wellington. Podéis acompañarla con lo que queráis, unas verduras salteadas, algunas salsa, ambas cosas, con otra merluza Wellington... Y aunque no se trate del solomillo original, cuya nota se escapa años luz del Kartmanómetro culinario, no puedo darle a esta elaboración otra marca que un...
DE DIES







Enhorabuena por otra receta de sien kartman. Esperamos impacientes la segunda!
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