De momento soy fiel a mi palabra de permanencia, no como con Vodafone, y aquí estoy una semana más con otra elaboración que espero que sepáis apreciar y disfrutar cuando la hagáis. Y si no ya lo hago yo, que tampoco es que os necesite, porque vuestra opinión me importa una m... ¡Eh! ¡EH! ¡No os vayáis! ¡Por favor! ¡No me dejéis aquí sólo! Seguid leyendo y visitando el blog, por lo que más queráis...
Espero que hayáis hecho caso a mi plegaria y continuéis tragándoos mi en absoluto elaborada prosa, pues la receta de hoy os permitirá quedar como auténticos pirámides en alguna de esas quedadas que hagáis para cenar de las de "cada uno que lleve algo", porque a pesar de que el programa en cuestión lo puso de moda, estos platos no son exclusivos de Top Chef. Estoy hablando de los TRAMPANTOJOS. Lo que hace esa gente que va ensuciando los pavimentos que parece que hay un boquete ahí enorme pero luego resulta ser pintura. Éso, pero llevado a la cocina. Vamos allá.
Aquí podéis observar un ejemplo de trampantojo. Parece cerveza, pero resulta que es UNA PUTA MIERDA.
