miércoles, 29 de octubre de 2014

Trampantojete

De momento soy fiel a mi palabra de permanencia, no como con Vodafone, y aquí estoy una semana más con otra elaboración que espero que sepáis apreciar y disfrutar cuando la hagáis. Y si no ya lo hago yo, que tampoco es que os necesite, porque vuestra opinión me importa una m... ¡Eh! ¡EH! ¡No os vayáis! ¡Por favor! ¡No me dejéis aquí sólo! Seguid leyendo y visitando el blog, por lo que más queráis...


Espero que hayáis hecho caso a mi plegaria y continuéis tragándoos mi en absoluto elaborada prosa, pues la receta de hoy os permitirá quedar como auténticos pirámides en alguna de esas quedadas que hagáis para cenar de las de "cada uno que lleve algo", porque a pesar de que el programa en cuestión lo puso de moda, estos platos no son exclusivos de Top Chef. Estoy hablando de los TRAMPANTOJOS. Lo que hace esa gente que va ensuciando los pavimentos que parece que hay un boquete ahí enorme pero luego resulta ser pintura. Éso, pero llevado a la cocina. Vamos allá.
Aquí podéis observar un ejemplo de trampantojo. Parece cerveza, pero resulta que es UNA PUTA MIERDA.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Balotelli de pollo con arroz al curry

Sé que ha pasado mucho tiempo. Sé que habéis continuado con vuestras vidas como si no hubiera pasado nada, como si mi desaparición no hubiera supuesto ningún trastorno en absoluto en el devenir de vuestras insignificantes vidas. Pero yo sé que no es así. Sé que mi ausencia derivó en un duro varapalo para vuestro estado de felicidad. Pero no desesperéis. Dejad de fustigar vuestro cuerpo mientras rezáis por mi regreso. Éste será mi segundo (y espero que último) advenimiento. Pues he vuelto para quedarme.

Vamos pues con la receta de hoy, la cuál he desarrollado aprovechando la huelga estudiantil convocada para estos días. Porque a mí las manifestaciones esas de rojos de mierda pidiendo cosas gratis cuando no han dado un palo al agua en su vida me importan tres cojones, así que me tomo la huelga como unas pequeñas vacaciones.

Decir antes que nada que en realidad es balotina, pero me hacía gracia pensar en alguien buscando información sobre Balotelli en google y acabando en este blog de pura chiripa. Si bien, la receta de hoy es la conjunción perfecta de la triada nutricional, el padre, hijo y espíritu santo de la alimentación, un plato que es uno y trino, y que seguro que hará que os pongáis tan fuertes como una fusión entre el mismísimo Balotelli y Geodude. Vamos allá:

martes, 10 de junio de 2014

Panga al papillote

Antes que nada quisiera disculparme por mi prolongada ausencia debida en parte a los exámenes, a beber, a mi pretensión de hacer algo de deporte, a beber más... Pero ya es hora de volver por estos lares a ilustraros con mi sapiencia culinaria, que sé que sin mí estáis más perdidos que una rata en las cloacas de Meeren, así que no quería hacerme de rogar mucho más.

Hoy os traigo una receta muy sencilla, sana, barata, nutritiva y que además implica la utilización de una técnica que no sé si conoceréis, pero que se va a convertir en vuestra vida a partir de hoy mismo: El papillote.

Empecemos pues, describiendo un poco el ingrediente principal y la técnica previamente mencionada.
Este bicho con cara de tiburón retrasado es el comúnmente conocido como panga.

jueves, 22 de mayo de 2014

Luther Burger

Con un par de días de retraso respecto al último Martes de Pitanza me dispongo a relatar mi última frivolidad en la vitro de mi humilde hogar. Una cosa simple. Una hamburguesa. Pero no cualquier hamburguesa. Una hamburguesa que hace que todo el mundo frunza el ceño cuando se le relata su ingrediente principal. Una hamburguesa que cambió el rumbo de mi vida y probablemente el de la historia. Una hamburguesa para dominarlos a todos y atarlos en la gordura. La Luther Burger.

martes, 13 de mayo de 2014

Brownie Ario

Tras haber superado con no poca dificultad el trauma mencionado la semana pasada, vuelvo para mandar al traste todos los avances que hubieseis podido conseguir tras deglutir nada más que ensaladas, piña en su jugo y pollo a la plancha. No es mi deseo otro que el de hacer os retomar la senda de la gordura. Y para ello vengo hoy con la receta de este brownie, ese bizcocho tan marrón como el escroto de algunos que estoy seguro que todos habéis probado. El brownie digo. Y los huevos unos cuantos también.

Este es el color que la OMS recomienda mantener en su bolsa escrotal a todo hombre que se precie.

Quizás no tenga nada más de especial salvo el ingrediente que le confiere el apelativo de 'Ario'. Ése que mantiene la pureza del bizcocho y que perpetúa los genes de un chocolate superior a cualquier otro. Por supuesto, estoy hablando del chocolate blanco. La sencillez de la receta no es sino otro indicativo de la pureza de la elaboración, pero no os dejéis engañar, el resultado suscitará tal cantidad de sensaciones en todo vuestro ser que enseguida repudiaréis esos bizcochos suciamente contaminados por el chocolate de color (lo políticamente correcto ante todo). Veamos pues.

martes, 6 de mayo de 2014

Ensalada caprese: Especial trauma

Tras la consecución de unas fiestas de Mayo de Cabanillas nada desdeñables y el posterior trauma acumulado tras la ingesta masiva de elementos que no hacen más que fomentar un estado de salud nada óptimo, hoy vengo con una receta que intentará hacer las veces de purificador físico y mental. Y que además os vendrá bien para la operación bikini. Gordos.

Antes de que saltéis a la yugular increpándome por tomaros por idiotas que no saben ni hacer una triste ensalada y que por eso os voy a enseñar a hacer una, sabed que efectivamente os tomo por idiotas, pero no tanto. No es el objetivo de esta entrada enseñaros a hacer esta ensalada en particular, pues cualquiera puede buscarla en "Google" y arrojar los ingredientes con cierto desprecio dentro de un bol. Voy a enseñaros a hacer, o por lo menos a intentarlo, uno de sus ingredientes principales, que no es otro que la mozzarella. Veamos, pues, una manera de hacerla, que si bien no es la óptima, sí es la más asequible.

martes, 29 de abril de 2014

El buen Risotto a la Carbonara

Cuentan las leyendas que allá por 1574 las técnicas del cortejo humano no se escribían en la red sino en pergamino y, gracias a ello, muchas han llegado hasta nosotros. Uno de estos ardides sexuales está protagonizado por un joven milanés, italiano de pura cepa, de los de prometer la Luna para meter mano. El tío trabajaba en el taller de vidrieras del Duomo de Milán a las órdenes del artista Valerio de Flandes y este último, inconsciente, decidió pasar una mañana a su hija por el taller. "¡PUM! ¡Pido!", retumbó la voz del joven milanés desde el fondo del estudio. Desde entonces comenzó a lanzar una incesante lluvia de fichas a la hija de su jefe. Fichas infructuosas, por otra parte. El milanés, desesperado, tiró de su última baza: inventar en la cocina. Nació así el risotto, extendiéndose desde entonces por toda Italia, encantándole a la hija de Valerio y permitiendo al joven conquistador meterla en caliente de una vez por todas. 

El origen de la carbonara sin embargo, se sitúa a mediados del siglo XX, en plena II GM. En algún punto de Italia, después de una noche de juerga de las que solo se corren cuando sabes que puedes morir mañana o pasado (de resaca, probablemente), los soldados británicos y estadounidenses se disponían a hacer su desayuno de pitanza, comenzando un mañaneo que sería recordado por siempre. Si algo había traído de EEUU aquella milicia no eran armas, fuerza física o valor, eran lonchas de bacon y huevos. Y marrones como los tenían de comer cada mañana lo mismo decidieron pasarse por la casa de una MILF italiana e intentar, de nuevo, inventar en la cocina. El resultado fue mezclar bacon, huevos y pasta al dente. ¡Voìla! Nació la pasta carbonara. Pero, ¿por qué carajos se llamó así? Pues porque los partisanos italianos vieron que les venía fetén para la resaca. Y, ¿dónde se escondían estos de los jodidos nazis? En las minas de carbón, de ahí el nombre. 

Hoy os presento, en mi estreno como colaborador de este blog, una receta que mezcla el poder conquistador del risotto con las propiedades anti-resaca de la carbonara: el buen risotto a la carbonara

Un primer plano de la receta, que siempre queda de quinse.

miércoles, 23 de abril de 2014

Solom... Merluza Wellington de dies

Por todos es bien conocido ese glorioso manjar que la naturaleza y las manos de algún iluminado hicieron bien en brindarnos a fin de deglutirlo y convertirlo posteriormente en una sustancia que en absoluto le hace honor.

El origen del solomillo Wellington es un tanto confuso. Si bien parece estar clara su procedencia inglesa. Se dice que la receta hace honor a Arthur Wellesley (primer Duque de Wellington); y que, además, se elaboró como una variante del Boeuf en Croûte francés durante las Guerras Napoleónicas. Por aquello de distanciarse de los franceses en todo lo que se pueda. En cualquier caso, UN DIES para quienquiera y cualquiera que haya sido el inventor y el motivo.

Lo de hoy no es otra cosa que lo resultante de intentar darle una vuelta de tuerca a la receta. Y, si bien no puedo afirmar que sea tan de quinse como el solomillo Wellington, sí que puedo asegurar que no dejará insatisfecho a ningún comensal cuyo gusto no esté totalmente atrofiado. Vamos a ello.

martes, 15 de abril de 2014

Empomar

Hacer que un género adquiera una textura de pomada por diversas técnicas: Dejando atemperar, por golpeo...

Mantequilla empomada

Un sobao de dies

Hola a todos.

No se me ocurría un mejor escenario para inaugurar un blog dedicado a la cocina que el mostrado por un martes de pitanza. Si alguno aún no sabe de qué va dicha vaina en particular, no os preocupéis, enlazaré conceptos que podáis desconocer (tanto culinarios como no) con su correspondiente definición en la sección de "Vocabulario" dentro de este mismo blog, a fin de facilitaros las cosas y que no tengáis que estar buscando por google por si de repente digo, no sé, que escalivéis los tomates.

Dicho lo cual, huelga decir que todo lo aquí presentado posee una valoración de dies, así que si estabais pensado en hacer un solomillo a la pimienta de siete o una ensaladilla rusa de nueve, este no es vuestro blog. 

Así pues, no se me ocurría mejor manera de empezar algo como ésto que con la receta de un sobao de dies, por causas más que obvias, las cuales no pienso reseñar en ningún momento.